Cover grotesto…

Anteayer fui a cine de nuevo. Mi hermano y yo habíamos reservado 6 puestos para el segundo día de estreno de Shrek The Third en Cinemark, gracias a su servicio de newsletter que expeditamente hace una semana nos sugirió separar con antelación lugares para tal filme. Sin embargo, como era de esperarse, al final solo estábamos el y yo dispuestos a ver la película. Por fortuna mi hermano ese mismo día descubrió como pueden liberarse las reservas superfluas ya hechas desde el sitio web del teatro.

Arribamos al cine alrededor de las 7:05 p.m., luego de ascender maratónicamente por las escaleras al sexto piso del centro comercial que lo alberga, pues suponíamos que estábamos a punto de perder nuestras reservas para la función de 7:30 p.m. Inútil suposición debido a que los horarios de proyección de la sala que nos correspondía estaban retrasados en 20 minutos.

Estando ya en nuestros respectivos asientos, junto al pasillo de la derecha pero una fila antes de la tradicional en el interior de la sala en cuestión, vimos llegar a dos personas que se sentaron dos puestos a nuestra derecha. Ellos comenzaron a hablar de su fortuna al haber conseguido tales lugares en la sala e inevitablemente me sentí aludido. Llegué a sentirme como un anónimo benefactor. Luego el momento pareció mejorar aun más al escuchar, a través del sistema de sonido del teatro y que lo ambientaba con música instantes antes de la proyección, a Chris Martin iniciar su riff de piano en la canción Clocks de la banda inglesa Coldplay. Sin duda fue un instante excepcional. Pero bastó que Martin terminara su solo inicial para percatarme que un par de maracas, son y percusión caribeña atrevidamente emergían para acompañar la canción. Hasta ahí llegó aquel momento especial.

Ayer estando con unos amigos en un bar, realmente el segundo bar de la noche pues el primero donde fuimos no cumplió las expectativas, escuché ese inconfundible riff de nuevo. Sin embargo, algo en mi interior presagió lo peor y no se equivocó. Se trataba desafortunadamente del mismo cover. Entonces uno de mis amigos, que es todo un melómano de la vieja guardia, atinó sabiamente a decirme en el bar: “que cosa tan grotesca; solo a un colombiano se le pudo haber ocurrido esa idea“. Y sinceramente así lo creo…

P.D.: Cumplo con esto la promesa hecha a mi amigo melómano, que cumple años hoy, de escribir algo en mi blog con 3 Heinekens y media en mi sistema. No se si él quería un post en su natalicio o comprobar si sería capaz de redactar algo en este estado. De todas maneras, lamento informarte amigo cumpleañero, que mi yo literario dispone de una sinapsis independiente y de backup, como yo lo venia intuyendo, que no está aparentemente bajo los efectos del alcohol.

~ por Leo en junio 11, 2007.

3 comentarios to “Cover grotesto…”

  1. Como el cumpleañero puede dudar de las capacidades de tan magnifico escritor… 3 heinekens en el sistema no representan nada… la fuerza, el inspiracion, el sentimiento eso es lo que altera el estilo de nuestro personaje. Pero no la ceveza…por favor retenlo mas significativo…

  2. Bueno de hecho no fue a un colombiano…fue a los cubanos de Buenavista Social Club a los que se les ocurrio hechar a perder un buen puñado de canciones.

  3. buena leo, cumplio!
    mil gracias por la compañia en mi 29Th!

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